miércoles, 25 de marzo de 2009

Fregar los platos

Parece una estupidez. Y lo será. Fregar los platos de uno mismo, de la familia, de la pareja, de las parejas, amigos, no amigos, tuyos pocos de un día o tuyos muchos de más días, de una pequeña familia que eres tú, más vieja. Lavar poco a poco o mucho a mucho, dependiendo del estado de ánimo. Lavar para desalojar, para poder pensar, hacer un resumen fregado de lo que te estorba o te mantiene. Y organizarlo todo, aunque sólo lo organices en ese momento de limpieza. Pensar fregando. Lo tuyo y lo de los demás- más bien lo tuyo. Y esa enorme satisfacción de no ser molestado al lavar ( nadie suele molestarte cuando friegas los platos).

2 comentarios:

  1. Hace más de siete años que no hago nada de la casa (tareas domésticas, las llaman). Digo nada pero no es cierto; fregar platos es algo que no he podido dejar de hacer, a veces incluso a escondidas. No sé si lo hago para pensar, pero seguramente algo de simbólico tiene. De lo sucio produzco algo limpio. Y no hay imagen que me tranquilice más que la de un escurridor con sus platos en vertical, goteando, brillando en la cocina.

    Bienvenido al mundo virtual. Te besa tu hermano mayor.

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  2. Mira tú que a mi siempre me gustó fregar y he visto miradas de sorpresa a mi alrededor cuando lo he expresado abiertamente. Poder pensar fregando, poder organizar fregando, cierto que nadie te suele interrumpir cuando lo haces.

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a que sí o a que no